Documento de apoyo para el alumnado de Biodinámica Perinatal Documento elaborado a partir de:
Bush, N. R. (2024). Programming the next generation of prenatal programming of stress research: A review and suggestions for the future of the field.
Development and Psychopathology, 36. Cambridge University Press.
La idea de que las experiencias durante el embarazo pueden influir en el desarrollo de la descendencia tiene una larga historia, aunque su estudio científico sistemático es mucho más reciente.
Uno de los principales marcos utilizados actualmente es el de los Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, Developmental Origins of Health and Disease).
Este enfoque plantea que determinadas condiciones durante etapas sensibles del desarrollo, incluido el periodo prenatal, pueden relacionarse con la salud y el desarrollo posteriores.
Inicialmente, este campo se desarrolló especialmente a partir de investigaciones sobre nutrición, crecimiento fetal y salud cardiovascular. Posteriormente se amplió al estudio de diferentes vías materno-placentario-fetales, mediante las cuales las experiencias y condiciones del entorno pueden relacionarse con el desarrollo fetal.
El periodo prenatal resulta especialmente relevante por la extraordinaria velocidad del desarrollo fetal y la sensibilidad del organismo en formación a las condiciones de su entorno.
La revisión recoge un amplio conjunto de investigaciones que encuentran asociaciones entre el estrés o malestar psicológico materno durante el embarazo y diferentes resultados posteriores en la descendencia.
Entre ellos se han estudiado:
Por ejemplo, uno de los metaanálisis recogidos en el artículo, realizado a partir de 55 estudios, encontró una asociación entre el malestar psicológico durante el embarazo y un mayor riesgo de problemas externalizantes entre los 2 y los 18 años, incluyendo comportamientos agresivos, impulsivos y desinhibidos.
Sin embargo, una cuestión es fundamental:
Los resultados varían entre personas y están condicionados por numerosos factores biológicos, psicológicos, relacionales y sociales.
La investigación estudia diferentes mecanismos biológicos que podrían participar en la relación entre las condiciones maternas y el desarrollo fetal.
Los procesos biológicos relacionados con la respuesta materna al estrés pueden participar directa o indirectamente en el desarrollo fetal.
El eje HPA desempeña un papel importante en la respuesta fisiológica al estrés y constituye una de las principales vías estudiadas en la investigación prenatal.
La placenta no se considera simplemente una barrera entre madre y feto. Es un órgano dinámico implicado en numerosos procesos de comunicación materno-fetal.
La hormona liberadora de corticotropina placentaria (pCRH) ha recibido especial atención como posible mecanismo relacionado con el estrés y el desarrollo fetal. Sin embargo, Bush señala que todavía necesitamos comprender mucho mejor su funcionamiento.
Las respuestas inmunitarias maternas constituyen otra de las posibles vías mediante las cuales las condiciones prenatales podrían relacionarse con el desarrollo.
También se investigan modificaciones epigenéticas y mecanismos relacionados con la expresión génica como posibles participantes en los procesos de programación prenatal.
Es importante comprender que se trata de mecanismos actualmente investigados. La evidencia disponible no permite reducir la programación prenatal a una única vía biológica.
Uno de los aspectos relevantes de la revisión es que amplía la mirada más allá del embarazo.
Diversas investigaciones recogidas por Bush encuentran asociaciones entre las experiencias adversas sufridas por las madres durante su propia infancia y determinados resultados posteriores tanto en su salud como en la de sus hijos.
Una revisión sistemática de 12 estudios encontró asociaciones consistentes entre adversidad materna durante la infancia y problemas de internalización en
la descendencia, aunque los propios autores señalaron importantes limitaciones metodológicas.
Otros trabajos han estudiado relaciones entre la adversidad materna temprana y:
Algunas investigaciones encuentran además contribuciones independientes de las adversidades experimentadas durante la infancia de la madre y de las experimentadas durante el propio embarazo.
Esto conduce hacia una perspectiva de curso de vida: para comprender las condiciones presentes durante el embarazo puede ser necesario considerar también la historia previa de la persona gestante.
Una misma exposición prenatal no conduce necesariamente al mismo resultado.
Desde la psicopatología del desarrollo se utiliza el concepto de multifinalidad: exposiciones o condiciones similares pueden relacionarse con resultados diferentes en distintas personas.
Los resultados pueden depender de múltiples factores, entre ellos:
Por tanto:
La programación prenatal debe comprenderse desde una perspectiva
El nacimiento no cierra el proceso de desarrollo.
Una dificultad importante de la investigación consiste precisamente en diferenciar los posibles efectos específicamente prenatales de las condiciones que continúan después del parto.
El estrés, la ansiedad o la depresión pueden mantenerse durante el periodo posnatal y relacionarse, a su vez, con el entorno familiar y de crianza.
Por ello, la revisión propone ampliar la investigación considerando conjuntamente:
historia previa materna → embarazo → periodo posnatal → desarrollo infantil.
El desarrollo se comprende así como una trayectoria dinámica, en la que diferentes experiencias pueden acumularse, interactuar o modificar procesos anteriores.
La investigación sobre programación prenatal no estudia únicamente factores de riesgo.
Bush recoge trabajos en los que el cuidado receptivo posterior al nacimiento aparece relacionado con una reducción del riesgo asociado a determinadas exposiciones prenatales.
En dos cohortes diferentes, el cuidado receptivo se relacionó con una amortiguación de:
También se encontraron resultados protectores asociados a un mayor conocimiento de los cuidadores sobre el desarrollo infantil.
Estos resultados son especialmente importantes porque muestran que las trayectorias posteriores no están cerradas durante el embarazo.
Las relaciones, el ambiente y los cuidados posteriores continúan formando parte del desarrollo.
La revisión recoge resultados procedentes de estudios experimentales y cuasiexperimentales que permiten avanzar más allá de las simples asociaciones.
En uno de estos estudios, mujeres embarazadas participaron en una intervención grupal de bienestar de ocho semanas que redujo estrés y depresión.
Posteriormente, sus bebés mostraron respuestas más óptimas del sistema nervioso simpático y de regulación conductual ante un estresor de laboratorio que los bebés del grupo que recibió el tratamiento habitual.
Otro pequeño ensayo controlado aleatorizado relacionado con nutrición y ejercicio durante el embarazo encontró posteriormente diferencias favorables en lenguaje expresivo y comportamiento adaptativo general al año de edad.
Sin embargo, no encontró diferencias en cognición, lenguaje receptivo, desarrollo motor o socioemocional.
Esta precisión resulta fundamental: una lectura rigurosa de la evidencia científica debe comunicar tanto los resultados positivos como los resultados nulos.
Bush dedica una atención especial a las consecuencias que puede tener la forma en que comunicamos estos conocimientos.
Hablar de los posibles efectos del estrés prenatal puede generar culpa, preocupación o miedo, especialmente en mujeres que han atravesado embarazos difíciles.
La autora advierte sobre la tendencia cultural e histórica a culpar a las madres de los resultados de sus hijos.
Sin embargo, gran parte de los factores estresantes experimentados durante el embarazo no están bajo el control individual de una mujer.
La investigación debe considerar también:
Por tanto, el estrés prenatal no puede reducirse exclusivamente a una característica psicológica individual.
La prevención también implica crear entornos familiares, comunitarios y sociales capaces de proporcionar mayor seguridad, recursos y apoyo durante el embarazo.
La revisión reconoce una importante limitación del campo: históricamente, gran parte de la investigación se ha centrado casi exclusivamente en la madre.
Bush señala la necesidad de incorporar a padres, parejas y otras figuras principales de cuidado.
Los padres pueden desempeñar un papel en los procesos biológicos estudiados, pero también pueden actuar como fuente de apoyo y como posibles amortiguadores del estrés durante los periodos prenatal y posnatal.
Por ello, el estudio del desarrollo prenatal necesita avanzar desde una visión exclusivamente materna hacia una comprensión más amplia de las relaciones familiares y del contexto de cuidados.
Una de las aportaciones centrales de esta revisión es ampliar la mirada hacia los determinantes sociales y estructurales de la salud.
El estrés durante el embarazo puede estar relacionado con condiciones sociales que generan desigualdad.
Bush aborda expresamente factores como:
La autora propone avanzar hacia una perspectiva que considere simultáneamente diferentes niveles:
persona → relaciones → familia → comunidad → sistemas sociales →
Esto tiene una consecuencia importante para la prevención: no deberíamos depositar toda la responsabilidad sobre la capacidad individual de una mujer para afrontar o reducir su estrés.
También debemos preguntarnos qué condiciones sociales están generándolo y cuáles pueden modificarse para favorecer el bienestar de las familias y las futuras generaciones.
Existe un cuerpo considerable de investigación que encuentra asociaciones entre estrés materno prenatal y diferentes resultados posteriores de salud y desarrollo de la descendencia.
Las experiencias de la madre anteriores al embarazo también pueden ser relevantes.
Existen diferentes vías biológicas potencialmente implicadas, entre ellas mecanismos neuroendocrinos, placentarios, inmunitarios y epigenéticos.
Las condiciones posteriores al nacimiento y los cuidados pueden modificar las trayectorias de desarrollo.
Algunas intervenciones realizadas durante el embarazo han mostrado resultados favorables tanto para las madres como para sus hijos.
Es un periodo de desarrollo extraordinariamente rápido y sensible a las condiciones del entorno.
Las asociaciones encontradas en poblaciones no permiten predecir el destino de una persona concreta.
Las experiencias anteriores al embarazo pueden formar parte de los procesos que influyen sobre la salud materna y el desarrollo.
El nacimiento no cierra la trayectoria. Las relaciones, los cuidados y el entorno posterior siguen participando.
El cuidado receptivo y determinadas intervenciones durante el embarazo aparecen en la investigación como posibles elementos amortiguadores.
El estrés durante el embarazo también está relacionado con condiciones económicas, familiares, laborales, comunitarias y estructurales que pueden escapar al control de la madre.
Comprender la salud perinatal requiere mirar simultáneamente a la persona, su historia, sus relaciones y las condiciones sociales en las que vive.
Una lectura prudente de esta evidencia invita a reconocer la importancia de las experiencias prenatales sin convertirlas en destino.
Acompañar desde esta perspectiva significa ampliar la mirada: considerar la historia previa, el embarazo y el nacimiento, pero también reconocer los recursos,
los vínculos, los cuidados y las posibilidades de cambio que continúan presentes después.
Este último apartado constituye una síntesis pedagógica para el alumnado a partir de las ideas desarrolladas en la revisión; no corresponde a una cita textual de Bush.
Bush, N. R. (2024). Programming the next generation of prenatal programming of stress research: A review and suggestions for the future of the field. Development and Psychopathology, 36. Cambridge University Press.
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