ESTRUCTURA INTERNA DEL TAROT:

Una propuesta de investigación

 

Las 22 arcanos mayores del tarot corresponden a las 22 letras del alfabeto  hebreo siguiendo el orden tradicional, es decir la carta 8 es La Justicia y la carta 11 es la Fuerza, no al revés como sucede en algunas barajas inspiradas en la ideas de A. Crownley. En la posición 21 situamos al Loco, por lo tanto la Aleph es El Mago y la Taw es El Mundo, primera y última carta respectivamente.

 

Una vez situadas las cartas en el orden correcto podemos dividir los arcanos en tres grupos:

del 1 al 10,

        del 11 al 20     y

   del 21 al 22.

 

• LA PRIMERA DÉCADA:

 

Este primer grupo se relaciona con las 10 sephiras del Árbol de la Vida y en su interior contiene algunos aspectos a resaltar:

 

•  La Unidad, el origen (1)

•  La Dualidad, los dos principios (1 y 2)

•  La Triada, trinidad, triada superior o ley de tres. Las tres fuerzas: activa, pasiva y neutra (1, 2 y 3).

•  El Cuaternario, cuaternario inferior, tetraktys pitagórica, los 4 elementos. Si lo vemos como cuaternario son las cartas del 1 al 4 o el despliegue elemental (fuego, aire, agua y tierra). Si la consideración es el cuaternario inferior estaríamos hablando únicamente del 4 o, desde otro punto de vista, del 4 al 7, conjunto de cartas donde se matiza este cuaternario inferior: personalidad, mediación entre los dos mundos, libre albedrío y esencia.

•  El Septenario, cuaternario inferior y triada superior unidas. Es  el rayo de creación, los 7 días de la Creación o la  ley de siete o de octava (del 1 al 7).

•  La década, el árbol de la vida, el ciclo completo hasta la total solidificación en Maljut, el Reino, la sephira 10 (del 1 al 10).

 

Las cartas del 1 al 9 simbolizan fuerzas o potencias previas a la solidificación, estado este último donde el velo de la materia no nos permitirá percibir directamente el mundo de las causas o de las fuerzas y leyes que sostienen la Creación. El 10 ya es el mundo que conocemos, el mundo manifestado.

 

1: La voluntad del Cielo o del Padre actuante a través de su Creación, el principio activo.

 

2: La receptividad de la Tierra como albergadora del germen de la divinidad, el principio pasivo.

 

3: La fecundidad producto del contacto de los dos principios primordiales: masculino y femenino. Es la fuerza conciliadora.

 

4: La estabilidad de la Creación y origen de la multiplicidad. La personalidad actuante en la forma preparando el terreno al alumbramiento de la Esencia.

 

5: La comunicación entre el Cielo y la Tierra, el puente entre los mundos. Esta función la realiza globalmente la Humanidad y por extensión la Vida sobre el Planeta. A un nivel humano representa a “El Maestro” o Gurú.

 

6: El libre albedrío o capacidad de elección.

 

7: La victoria de la esencia. El amo del carruaje conduciendo su propio vehículo con los diferentes motores o recursos que posee.

 

8: El equilibrio entre los extremos que representa la posibilidad de desplazarse armónicamente entre ellos: expansión y contracción.

 

9: La sabiduría como la luz interior que ilumina el mundo exterior.

 

10: Es el Reino, Malkut, el mundo tal y como lo conocemos, donde las fuerzas que todo lo dirigen aparentan ser azar y necesidad, no percibimos a la Providencia actuar tras la fortuna o el infortunio. En realidad estamos ante la causalidad disfrazada de casualidad, por ello debemos estar atentos y seguir las señales, que son la Providencia disfrazada mundanamente.

 

• LA SEGUNDA DÉCADA:

 

Del 11 al 20 vamos a ver actuar la fuerza de la gravedad, de atracción de la materia, del mundo manifestado sobre el Espíritu Encarnado. Normalmente estas fuerzas podemos considerarlas desde un punto de vista dual:

 

11 Es una relación entre el 10 y el 1. En el mundo de la acción podemos esforzarnos y tratar de forzar las situaciones para buscar beneficio o adoptar un no hacer activo, wu wei, que nos pone en La Vía, el Tao, de las influencias celestes

 

12: Es una relación entre el 10 y el 2. En el mundo de la acción como entes receptores del devenir podemos sufrir el infortunio como desgracia personal o aceptar conscientemente lo que venga como parte de nuestro aprendizaje en la materia, confiando en que todo lo que sucede tiene un sentido, una buena dirección. Estamos sacrificando conscientemente nuestro yo mundano en aras de nuestro yo espiritual.

 

13: Es una relación entre el 10 y el 3. En el mundo de la acción la fertilidad no es un acto de crecimiento continuo sino que esta sometido al control de la destrucción que a su vez posibilita con la descomposición transformadora futuros cambios, transformaciones, mutaciones y transmutaciones.

 

14: Es una relación entre el 10 y el 4. En el mundo de la acción la personalidad se ve sometida a fuerzas contrapuestas que le van a dar flexibilidad y firmeza  pero, si se resiste a ese proceso natural de adaptación con el medio, también pueden volverla rígida y quebradiza. Es el temple de la herrería cósmica sobre el Ser encarnado.

 

15: Es una relación entre el 10 y el 5. En el mundo de la acción dejarse llevar por el poder atractivo de la materia nos lleva a que esta nos mantenga adheridos a sus influencia como si de un imán se tratara. Otra posibilidad es manejar el mundo sin ser de este mundo pero para ello debemos primero ser magos. A veces representa, ante la debilidad del Ser encarnado, un apoyo pasajero basado en dependencias, ataduras y apegos que necesariamente se han de superar para seguir avanzando en nuestro propio camino.

 

16: Es una relación entre el 10 y el 6. En el mundo de la acción el libre albedrío se puede transformar en soberbia fundamentada en lo aparente y en el olvido de las causas y del origen que todo lo mueve. Lo que nos lleva a caer y, posiblemente, a despertar y reconocer nuestros errores. Es el Karma actuando. En ocasiones la Casa de Dios se llena de mercaderes y ladrones que hay que expulsar, como Jesús hizo,  para que el Templo siga teniendo su auténtica función.

 

17: Es una relación entre el 10 y el 7. En el mundo de la acción nuestra brújula interna es la esperanza verdadera fundamentada en el impulso de la esencia que debe ser alumbrada por una personalidad que le abre paso poniéndose a su servicio e incluso inmolándose para que su Señor pueda sentarse en el trono que le corresponde por linaje y gobernar.

 

18: Es una relación entre el 10 y el 8. En la balanza del mundo de la acción, por naturaleza, nuestro aspecto yin o lunar tiene mas peso en relación a nuestro aspecto yang o solar. Si este aparente desequilibrio lo manejamos nosotros podemos ser receptores de las luces del cielo, si nos maneja a nosotros podemos ser presa fácil de la alucinación, la ilusión, el engaño de nuestros propios deseos y emociones.

 

19: Es una relación entre el 10 y el 9. En el mundo de la acción nuestra sabiduría interna es alimentada siempre por el Sol Espiritual, por la Fuerza del Cielo. Si nos abrimos voluntaria y conscientemente a este banquete asimilaremos mejor su sabroso (saber y sabor tiene la misma raíz) alimento. Ese alimento lo representan las nueve musas y Apolo (como su nombre indica es la negación de la multiplicidad se le identifica con ese sol espiritual) con sus sutiles inspiraciones.

 

20: Es el final de este ciclo y el paso a otro nivel de conciencia. Es la recapitulación final de todo un largo proceso, la muerte al pasado y la resurrección al presente, a una nueva vida, a una vida superior.

 

·       El 21y el 22:

 

Representan, ambas, el final del proceso, de esta peregrinación, de este viaje del Ser en el mundo manifestado:

 

21: Es una relación entre el 20 y el 1. Es el Espíritu que inició el viaje desde la no-manifestación y llega hasta aquí con todo su bagaje a cuestas, sus potencialidades y las consecuciones de las mismas. Por ello también representa al iniciado en una escuela de misterios. Es el hijo pródigo que retorna con el corazón inflamado a la Casa del Padre, manteniendo la llama viva de su origen y destino.

 

22: Es una relación entre el 20 y el 2. Es el título merecido después de años de estudio, de pruebas peligrosas y de examen constante por las fuerzas del Cielo y de la Tierra. Es la Corona de los Magos. El que ha llegado hasta aquí ya se puede considerar un mago blanco, moviéndose sin obstáculos en este mundo pero no siendo de este mundo, usando sus habilidades al servicio del Plan del Creador. Es el timonel de la nave de Isis o de Gaia, del mundo elemental en su tránsito por este Universo manifestado, moviéndose por las corrientes y los vientos estelares hacia buen puerto, guiado por un mapa escrito en las estrellas y grabado con fuego en su corazón.

 

 

Francisco Sánchez Molinero

 

 

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