Yo, cultura, naturaleza y sociedad:

las cuatro pinceladas del Ser en la manifestación

 

 

Conforme crecemos vamos rompiendo moldes. Moldes que fueron sagrados hace un tiempo pero que aquí y ahora ya no nos sirven. Al fin y al cabo, la Verdad no tiene forma, nosotros la moldeamos con nuestra capacidad de entendimiento y conciencia, su diseño lo vamos definiendo conforme avanzamos en nuestro propio crecimiento interior. Ya el viejo Lao Tse enunció que el Tao que puede ser expresado no es el Tao verdadero.

 

 Cada tradición, filosofía, religión o creencia espiritual tiene un rostro dependiendo de la raza, la cultura, el clima , el paisaje, el aislamiento al que ha estado sometida, etc.., pero debajo de esta corteza sociocultural siempre hay un hálito de Verdad que la sostiene. Todos los sabios, que en este mundo han sido, sin importar su credo, han vivenciado, a través de sus prácticas y rituales, experiencias similares y, todos, han enseñado a sus discípulos que el saber es como el sabor, no basta con que te lo cuenten hay que saborearlo, experimentarlo y corroborarlo por ti mismo.

 

A lo largo de nuestra espiral de crecimiento, tanto individual como colectivamente, hemos ido construyendo credos, mitos, ídolos y creencias en relación a la transmisión de sabios, maestros y profetas que querían hacer inteligible a la mayoría aquello que no tiene forma: nuestra naturaleza espiritual. Todas estas creencias que querían aproximarse a la Verdad se transformaron, cambiaron con nosotros, nuevos nombres, nuevas efemérides, nuevos mitos, nuevas ceremonias, que con el tiempo también serán viejas y darán paso a paradigmas mas amplios e integrales de la Realidad y mas acordes con nuestro propio nivel actualizado de conciencia.

 

Hoy podemos observar muchas tendencias a la hora de explicar o describir el mundo. De entre todas ellas podemos destacar, por su oposición, dos:

 

·        Una explicación, autoproclamada, científica que solo contempla el soporte físico de lo que somos y no aquello que nos anima. Reconociendo solo sustancias químicas , conductos, órganos, neuronas, etc..., en nuestra constitución. Para ellos todo es explicable y previsible en base a la naturaleza.

·        Una explicación, autoproclamada, espiritual, muy al hilo de la New Age de yanquilandia, que rechaza en gran parte el soporte físico y cree que todo el Universo es mental.

 

Dos visiones contrapuesta , irreconciliables e incapaces de buscar un punto de encuentro en su arrogancia.

 

La realidad es algo mas compleja que ir en una sola dirección soslayando el resto de lo manifestado, que aguarda en cualquier dirección del espacio, sin necesidad de que ninguna autopista teórica, científica o esotérica, lo argumente, cuestione o explique.

 

Mas bien son múltiples los caminos que confluyen o que fluyen desde el Centro. En el centro esta nuestro Ser, testigo inmutable e incólume, y su manifestación se plasma globalmente en vertientes objetivas o externas y subjetivas o internas, articuladas en torno a ese punto central. Lo objetivo y lo subjetivo continúan su desarrollo en aspectos individuales y colectivos, plasmándose el resultado en cuatro flujos o cuadrantes, por seguir el esquema acuñado por Ken Wilber:

 

·        El Yo interno (subjetiva)

·        La cultura (intersubjetiva)

·        La naturaleza (objetiva)

·        La sociedad (interobjetiva)

 

Estos cuatro cuadrante son caudales que fluyen desde ese Centro en el que mora nuestro Ser y que condicionan nuestra manifestación en el mundo. Cuando hablamos de realidad, pretendiendo analizarla o intervenir en ella, si queremos ser verdaderamente holístico e integrales, debemos tener en cuentas esos cuatro flujos.

 

Yo, cultura, naturaleza y sociedad son aspectos generales a través de las que se manifiesta nuestro Ser. Cada una de estos aspectos se puede fragmentar en numerosas líneas o matices diferenciados que conforman nuestra conciencia como individuos y como especie. Cada Yo individual se relaciona con estas líneas de conciencia dependiendo de su propia evolución o nivel de crecimiento, del conocimiento de si mismo que haya alcanzado. Estas etapas en la escala de la conciencia, siendo muy reduccionista, podemos dividirlas en tres grandes grupos que de menor a mayor profundidad de conciencia serían :

 

·        Egocéntrico o narcisista.

·        Sociocéntrico o grupal (étnico, tribal, nacional, etc...)

·        Mundicéntrico o global.

 

A mayor profundidad menor amplitud, o lo que es lo mismo, a mayor nivel de conciencia menor es el número de individuos que integran el grupo.

 

 

Mas allá del mundicentrismo la conciencia es universal y no dual es decir unificada.

 

Estos niveles se reflejan tanto en el individuo (desde el feto hasta el adulto) como en la sociedad y se avanza a través de ellos en una espiral evolutiva, coexistiendo todos las etapas en el espacio-tiempo, aunque el peso de una o dos de ellas domina sobre las demás, condicionando el estado general de las cosas en un momento dado. Sin embargo siempre hay niveles de conciencia de enfoque mas amplio emergiendo y apoyando nuevas transformaciones encaminadas hacia un mundo y un tiempo cualitativamente superior.

 

En el momento presente, inmersos en la dimensión espacio-temporal, no sólo existe esta realidad que , a veces, tanto nos pesa, sino que en el seno de nuestro Yo, de nuestra cultura, de nuestra naturaleza y de nuestra sociedad, procedente del núcleo de nuestro Ser, un germen de mayor lucidez y comprensión esta emergiendo para alumbrar un nuevo mundo.

 

Desde esta perspectiva no es nuestro deseo buscar la divergencia, lo que nos hace diferentes, sino puntos de encuentro, de convergencia, que sirvan de trampolín a esta nueva conciencia emergente, nueva porque no la recordábamos pero infinitamente vieja en su origen , que nos permitirá conectar mas directamente con nuestra autentica naturaleza espiritual.

 

El camino que lleva del animal humano al Ser Humano es una espiral ascendente de creciente conciencia capaz de integrar todo cuanto existe, que nos permitirá entender como el fenómeno expansión-contracción (multipliciad-unidad, forma-vacio, yin y yang etc..) es la dinámica de la Creación y del Universo, siendo nuestro naturaleza original no dual y anterior a ese dinamismo. Es decir, nos guste más o menos, somos seres espirituales errantes en estos cuerpos de luz sólida, que llamamos carne, en un proceso de autoaprendizaje apasionante y arduo que nos llevará de vuelta a casa en un futuro próximo que puede ser Aquí y Ahora .

 

¿Por que no?.

 

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