LA MEMORIA DEL PAISAJE

CONTACTA CON TU NATURALEZA

Meditando bajo una carrasca en Els Clotets del Despenyador

Muchas veces, cuando pienso en la naturaleza, mi mente se traslada a la selva amazónica, a las llanuras africanas del Serengeti, a las cumbres del Himalaya, a algún islote ignoto de Oceanía. Todo ellos lugares lejanos y con una aureola de genuina autenticidad que posiblemente, si los visitara, los encontraría sorprendentemente concurridos de turistas que  pueden permitirse esas rutas exóticas.

No descarto hacer uno de esos viajes y mimetizarme con sus paisajes. Mientras tanto, aquí al lado, muy cerca de mí y de ti, hay parajes recónditos, apartados y solitarios que guardan secretos de otros tiempos, memoria del paisaje y energías de la tierra y sus criaturas que te dan la vida cundo los pisas y respiras.

De uno de esos lugares quería hablaros. Un espacio geográfico próximo a nuestros hogares que podemos recorrer y explorar su biografía, descubrir las pistas que han dejado las gentes que lo poblaron, los vestigios de los haceres que desarrollaron estas poblaciones, los rasgos geológicos que delinean estos territorios, sus rocas, su vegetación, su fauna.

Inmersos en el paisaje perdemos parte de nuestra patina de civilización, sentimos el llamado del instinto de nuestra naturaleza primordial. Se nos erizan los cabellos, incluso se nos saltan las lágrimas al contemplar los ecos de estos lugares, las energías telúricas que nos invitan a entrar en la humildad de que solo somos bichitos sobre una pequeña perla azulada,  vagando en la inmensidad del universo, siguiendo el curso de la vía láctea en su viaje de expansión por el cosmos.

Hablo de un macizo montañoso entre la cuenca del Rio Verde- Montnegre (la Foia de Castalla) el valle de Agost, drenado por la Rambla de Rambuchar (Barranco de las Ovejas en su desembocadura), y la cuenca media del Vinalopó;  entre las poblaciones de Agost, Elda-Petrer, Sax, Castalla y Tibi. 

En el original escala 1:50.000

Desde 2007 fue declarado Paisaje Protegido de  la Serra de Maigmó y Serra del Sit, incluyendo también las sierras de Arguenya, Frare, Despenyador. Cavall- Alt de Cardenes y Castalla.

Este macizo  conforma un cuadrilátero basculado al oeste, con una serie de alineaciones montañosas que tienen una dirección aproximada NE-SW.  Limita al norte con la sierra de la Arguenya (1225 m) y un conjunto de cabezos rocosos de aproximadamente 1000 m ( CabeÇo de la Paella, CabeÇo de la Ombria de Santonja, CabeÇo de Favanella, Alt de Pascualet y Sierra de Carrión) quedan paso al collado de la Arguenya que cruza la carretera de Sax-Castalla.

Al sur el límite es la sierra del Maigmó (1294 m) y las elevaciones, cercanas a los 1000 m , que genéricamente llamaremos los Rasos de Catí,  frente al valle de Agost.

Al este nuevamente el Maigmó y todo un grupo altos montañosos que derivan de él y dan estructura  a la muralla rocosa que delimita  la Foia de Castalla : Maigmonet (1182 m), Alt de la Ximenera (1075 m), Alt de Guisop (1249 m), Alt de Mosen Francesc (1185 m), Alt de la Perdigonada (1185 m), Alt del Carracalet (1240 m), Despenyador (1097 m), estribaciones de la sierra de Castalla, Penyes de Litero (1025 m) y estribaciones finales de la Sierra de la Arguenya.

Al oeste el límite es el Mitj Vinalopo con  la Sierra del Cid (1147 m), la Sierra del Cavall- Alt de Cardenes (919 m) y las grandes ramblas de PuÇa y  y Caprala que drenan el macizo en esta vertiente, desaguando en el Vinalopó.

 

Entre estas alineaciones montañosas vamos a encontrar valles abruptos y elevados que el ser humano lleva miles de años hoyando y moldeando. Estos haceres pretéritos son como escrituras esbozadas en el paisaje que atesoran memoria y es una experiencia extraordinaria y gratificante reconocerla mientras caminas, respiras y te llenas de la energía exhalada por la tierra y sus criaturas.

Los relieves articulan este macizo montañoso, generando entre sus sierras principales de orientación NE-SW, sendos valles altos de montaña como el de Catí y PuÇa que van a drenar sus aguas al curso del rio Vinalopó. A su vez  entre estas sierras, primero plegadas por la orogenia alpina y después fracturadas en grandes bloques hundidos y/o  elevados que guían la red de drenaje de este territorio, aparecen superficies más pequeñas en piedemontes y sobre los bloques hundidos que recogen en sus lomos  y laderas material de diversa granulometría arrancados por agentes climáticos  a las partes cimeras de los relieves, organizando parajes con cierta planitud que fueron susceptibles de ser cultivados. Estos parajes satélites de valles más amplios conforman lugares relativamente llanos como Planises-Jorro en la vertiente  del Maigmó y sus estribaciones que se orientan hacía la Foia de Castalla, o paisajes más hundidos como el Clot de Manyes- Exaú que finalmente drenan sus aguas al valle de Agost a través del Barranc del Estret. 

Otro lugar satélite  singular es el valle alargado que se forma entre la vertiente norte de la Arguenya y toda una serie de altos y cabezos que contactan ya con la Marjal de Onil y la carretera de Sax-Castalla. En este último paraje se asientan una serie de antiguas masías como la del Carrascal, Carrascalet, Torreta y la Font del Llop. También hay que citar el paraje de la Almadrava próximo ya a Petrer entre las faldas del Cid y las estribaciones de Castellaret, que ha sido colonizado por urbanizaciones, sin demasiado ordenamiento, que impiden su recorrido a pie y afean notablemente el paisaje.

También el rincón de la Rabosa, entre las peñas de Tereu y Castellarets, comienza a ser ocupado por algunas casas de campo de edificación reciente, aunque todavía exhala una fragancia salvaje y fresca. Este último espacio está drenado por el barranco de Xoli que cruza hacia el racó Bell y desagua en el valle de Agost en barrancos que cursan hacia la rambla de Rambuchar-barranco de las ovejas.

El Valle de PuÇa y, al fondo, la Serra del Cavall y el Alt de Cardenes

Serra de Castalla desde el camino de Petrer-Castalla , bordeando el paraje de Les Fermoses.

El Valle de la Almadrava visto desde la Serra del Sit (Sierra del Cid)

EL VALLE DE EXAU

Es el último escalón al sureste del paraje natural sierra del Cid-Maigmó, con su salida natural por el estret de Agost al propio valle de Agost  alimentando el Barranc del Vidre. Este estrecho es cruzado por el camino del estret que se comunica con el Clot de Manyes y también con el Valle de Catí y su ermita de la Purísima.

El estrecho se forma  entre la Penya del Senyor y el Revolcador , una estribación del propio Maigmó. Se puede penetrar en este paraje desde el norte por el collado d´Exau al que se accede por la última pista forestal que surge  a tu  derecha antes de llegar al Balcón de Alicante desde la Foia de Castalla. El collado se forma entre la cumbre del Maigmó y las estribaciones del Maigmonet. Desde la ladera del Maigmó asciende una senda que utiliza una vía ferrata para dar acceso a la cumbre.

Este valle de Exau tiene una gran pendiente y drena por diferentes barrancos ( principalmente el barranco de Exau y la Rambla de la Zarza que desciende desde  la vertiente del Clot de Manyes y Catí) las aguas de escorrentía que finalmente fluyen por el estret hacia la cuenca de Agost. Al norte, el valle de Exau, esta protegido por la crestería del Maigmonet- Alt de Guisop y por una elevación, un escalón más bajo; el Alt de la Ximenera.

Bajo este arco montañoso que representa la solana de Exau aparecen , unidas por un camino de tierra ,las 3 únicas  habitaciones humanas . La más cercana al collado es la casa de Exau (Lechau). Seguidamente y escondida  al borde de un pequeño barranco una curiosa casa cueva, todavía en uso. Por último, al borde del barranco de Exau, la Casa de les coves( según la denomina el topográfico) que se ha reactivado su ocupación  en los últimos tiempos. Junto al acceso de esta última propiedad y al borde del barranco podemos encontrar uno de los madroños arbóreos más grandes que conocemos, monumental por su porte y ancianidad. En el barranco de Exau afloran al menos dos manantiales surtidos a través de alcabones excavados  en la roca y con pequeñas balsas que acumulan sus aguas y que habitan un puñado de carpas rojas.

Es emocionante recorrer estos parajes solitarios, en ellos las energía de la tierra se hace patente a través de nuestras sensaciones corporales que despiertan nuestros instintos dormidos de mamíferos humanos. Te dan ganas de saltar como corzos y de internarte por todos los recovecos del paisaje respirando las aromas de este espacio casi olvidado. Merece la pena pararte por un momento, tumbarte sobre el terreno y percibir el latido de la tierra, los sonidos de las criaturas que frecuentan el valle, el rumor del viento. Toda una sinfonía de estímulos sensoriales que te amplían el pecho y te hacen ver la pequeñez de tu existencia inmersa en la inconmensurable expresión de este universo. Sentarte por un instante bajo el viejo madroño y recibir sus bendiciones ofreciéndole, con reciprocidad,  la fuerza de tu sutil contacto y tu oración silenciosa.

En el original escala 1:18.000