PRIMAVERA

 

 

Son tiempos decadentes, la artificialidad cubre como una estela de plástico y hormigón todo el planeta.....

 

Sin embargo lo natural sigue emergiendo , empujando sin abatimiento en todas direcciones, en un alumbramiento multíparo, la naturaleza continua su camino. Inexorable, renaciendo sin reparo en un paisaje desnaturalizado, aunque no exento de belleza para el observador paciente. Cubriendo los huecos dejados por las actividades de los hombres, erosionando edificios y ásperas estructuras, hundiendo inopinadamente campos y solares con seismos de risa, conquistando sin tregua pequeños huecos y hendiduras dejados por el paso del tiempo...

 

Que placer, sentir que no esta todo perdido, que no se le puede poner bridas al viento, que siempre, en lo más profundo, aguarda la autenticidad esperando una nueva oportunidad:

 

·   Contemplar una antigua escombrera colonizada por matojos y arbustos que florecen en primavera y visten la fealdad de un paisaje descarnado...

 

·   Admirar una charca de aguas transparentes en donde antes había un mina de arcilla, hoy transformada en un humedal  pletórico de vida elemental...

 

·   Descubrir la pequeña flora salvaje que sin desaliento habita tejados, muros, aceras y alcorques...

 

·   Sorprender entre la apretada, aunque digna, población de gorriones y palomas un humilde colirrojo o un mirlo vocinglero que invade impertinente la ciudad...

 

·   Otear, en el horizonte, el lejano cíngulo montañoso, tocado de algodonosas nubes atrapadas en sus escarpadas cumbres...

 

·   Pasear por un playa, superpoblada de hamacas y sombrillas, y tropezarnos entre las algas arrancadas por el temporal una diminuta estrella caída de un cielo de agua salada...

 

·   Mirar el firmamento una de estas noches  y vislumbrar entre el halo fantasmagóricos de la urbe dormida,  la silueta mítica de un héroe constelado...

 

Igualmente paseando por nuestro ignoto y poco frecuentado paisaje interior podemos descubrir en plena acción a la naturaleza siempre emergente y rebelde ante la domesticadora cantinela de la aburrida civilización:

 

·   Nuestro legado instintual, heredado de las selvas primigenias, enredado entre nuestras entrañas y genitales en atenta espera para alentar nuestra supervivencia con caricias y zarpazos...

 

·   Nuestros sentimientos e intuiciones, exhaladas por el fuego espiritual y anímico, que aclaman sin reparos nuestro verdadero origen y destino...

 

·   Nuestro intelecto , reflexivo, analítico, imaginativo y memorioso; del que tanto hemos abusado  y que sin embargo esconde un preciado e ignorado tesoro...

 

Y todo ello integrado en este cuerpo, maravilloso regalo de encarnación (acción en la carne), en el que, como dice el sabio Rumi, de algún modo esta contenido todo el Universo.

 

Que increíble aventura, que magnifico paisaje para explorar, que sorpresa tan deseada: LA QUE VIVIR AQUI Y AHORA, alzando un puente entre el tiempo y la Eternidad, entre la forma y la Vacuidad, entre el cuerpo y el Espíritu.

 


 

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