LOS PÁJAROS DE LA CABEZA MIRAN AL CIELO

 

 

 

 

La realidad nos remite por su propio nombre a algo regio, de la realeza, y por tanto algo superior, noble, por encima de lo vulgar.

 

No estamos hablando de lo aparente, del oro de los tontos, sino de lo autentico y original, porque procede del origen, de la fuente primordial, su naturaleza es CELESTE.

 

Hay una REALIDAD con mayúsculas que no tiene versiones , ni puntos de vista, es TOTAL, ubicua e IDEAL. También hay una realidad con minúsculas, vulgar y múltiple, tantas como matices de la

REALIDAD.

 

Cuando alguien es soñador, tiene ideales, cree en utopías, etc.. , se le dice que tiene pájaros en la cabeza, con el fin de que pise tierra. En muchos casos, lo que se esta pidiendo a ese SER es que baje de la REALIDAD a la realidad, pues tocar tierra es una forma de exigirle que renuncie a sus sueños, a sus ilusiones, a sus ideales, por un modo de vida más práctico, rutinario y socialmente aceptado e integrado.

 

Sin embargo, San Isidoro de Sevilla, en sus Etimologías, nos dice que AVERNO es un lugar sin aves. En el infierno no hay pájaros. En el submundo, por debajo de la superficie terrestre, la ausencia de CIELO impide la existencia de las aves. Los pueblos primitivos lo sabían y adornaban sus cabellos con plumas, de ese modo ritual se sentían tocados por el cielo, por los planos superiores, y eso les infundía fuerza y valor.

 

Por ello debemos alimentar, en nuestros hijos y en nosotros mismos, a esas criaturas emplumadas, naturales del CIELO, espacio sagrado de la REALIDAD, para que crezcan  y  nos de alas con las que

poder volar.

 

 

 

 

 

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