EL TAO

 

 

 

 

Como el TAO que puede ser expresado no es el TAO verdadero, así nos lo indica Lao Tse en su obra esencial el TAO TE KING, debemos valernos del simbolismo para entender de que se habla cuando se nombra al TAO. El sonido de esta denominación, por otra parte, nos recuerda a la voz griega TEO que en latín deviene en DEUM y que nos remite al principio creador, al origen, al gran arquitecto, al maestro mecánico, al Santo, bendito sea; en suma al Misterio del que procedemos y al que muchos llamarían Dios.

 

Para rastrear el perfume del TAO debemos recordar lo que Lao Tse nos transmite en su libro:

 

“hay  en el universo una fuerza inconmensurable que crea y lo entretiene todo, como no se su nombre la llamo TAO...”

 

El ideograma de TAO, traducido como Vía o Camino, representa una cabeza invertida que sobre su entrecejo, el tercer ojo, contiene el sol, y todo ello esta inscrito en un trazo que implica movimiento, camino, dirección. Es decir, nos esta hablando de una dirección hacia nuestro origen luminoso, que además no esta fuera, en el exterior, sino en nuestro interior. Podemos entrar en ese conocimiento realizando el qi qong de Tao, dibujando en el aire los trazos del ideograma mientras visualizamos y sentimos las ideas que contiene y que de algún modo también están en nosotros mismos. También podemos contactar con las ideas en torno al Tao a través de los puntos Tao o resonadores energéticos que llevan en su denominación este ideograma: Shen Tao, Ling Tao, Tao Dao, Shui Tao.

 

La forma clásica y mas conocida de representar el Tao es a través de un circulo dividido en dos partes iguales por una línea sinusoide, la parte superior o izquierda blanca y  la parte inferior o derecha negra, el yang y el yin. El yang tiene en su seno una gota de yin y el yin tiene en su seno una gota de yang, esto permite el movimiento y la dinámica de mutación entre los dos principios. A este símbolo también se le conoce como Tai Qi.

 

Este concepto de TAO nos remite a 3 en 1 o ley de 3: dos principios opuestos y un principio de doble naturaleza que relaciona a los otros dos y los concilia.

 

 

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