RELIGIONARIO

 

En mi principio está mi fin

Four Quartets, Thomas Stearn Eliot (Missouri 1888, Londres 1965)

 

Desnudo en la noche, inmerso en un estanque de aguas limpias, miro el cielo estrellado, Júpiter, padre de los dioses, me observa apoyado en Sagitario y la media luna creciente, rodeada de un halo de sudor, esta en pleno ocaso, sumergiéndose tras las montañas. Me siento frágil ante tanta grandeza pero a la vez fuerte en mi pequeñez, por una parte me recreo en el misterio pero a la vez sospecho las evidencias:

Todo me indica que más allá de otras consideraciones:

En fin, hemos nacido para morir, pero lo que verdaderamente importa es toda esa senda por descubrir entre esa dos fronteras que, al menos aparentemente, nos limitan.

Finalmente creo que, mas allá de todas estas cavilaciones, solo quiero encontrar la paz, sentirme ubicado, con los pies firmemente afianzados en el suelo y mi cuerpo flexible ante el inmenso espacio y el inexorable tiempo, para cuando llegue mi momento morir, a ser posible, con una sonrisa en los labios y un sentimiento profundo de trabajo bien hecho. Toda una utopía hacia la que caminar.

El tiempo pondrá todo en su sitio y con suerte, al final del camino o en un alto en el camino, entenderemos, aunque solo sea un poquito, algo de esta increíble confabulación.

En el horizonte, Escorpio se columpia rozando la fantasmagoría luminosa de la ciudad y Cáncer, crustáceo constelado, apenas se vislumbra oculto entre las tinieblas exteriores. En esta noche calurosa de verano ulula un mochuelo encaramado a alguna rama ,y yo me vuelvo a sumergir en el estanque dando gracias a la vida de estar vivo.

Agosto 2008

 

 

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