LA VERDAD NO TIENE FORMA

 

 

Hace años escuche a un viejo profesor, Agustín García Calvo, decir que la verdad era el substrato sobre el que se desarrollaba la realidad que todos compartimos y que por las fisuras de esta realidad, a veces, emergía la verdad y, normalmente, se expresaba a través de movimientos espirituales o religiosos y de revelaciones individuales. Este profesor postulaba que la verdad era como el manto fluido de magma sobre el que flotan las placas continentales y que emerge en las líneas de debilidad: volcanes, fosas oceánica, fallas profundas etc.., construyendo nuevos continentes, nuevas realidades y engullendo viejos relieves.

 

Aquellas palabras eran novedosas y fueron dichas en un momento donde se fraguaba un nuevo movimiento filosófico, alternativo al viejo materialismo y la rancia religiosidad integrista. Este movimiento alternativo se basaba en el ecologismo, el naturalismo, la vida comunitaria, la espiritualidad no dogmática, el respeto a los procesos individuales y en algunos planteamientos clásicos de la izquierda radical. Hoy muchos de sus principios y argumentos están desfasados.

 

Cuando Lao Tse dejaba testimonio de su sabiduría, en el Tao Te King, nos transmitía que el Tao que puede ser expresado no es el Tao verdadero . Este es un modo de decirnos que la Verdad no tiene forma, la forma se la damos nosotros, la moldeamos con nuestras creencias y sus consecuentes actos.

 

En esta línea, hay un dicho sufí que afirma que la verdad es un espejo roto, y en el todos nos vemos reflejados. La forma es ilusión, un espejismo. En esencia todo es vacío, vacío y forma se suceden, como en una respiración cósmica, generando todo cuanto existe.

 

La forma, lo formal, puede ser un camino para abrazar la vacuidad que caracteriza nuestro origen y nuestra constitución espiritual, pero para poder seguir este camino, esta vía, debemos diferenciarnos de ella, desapegarnos, permitiendole que ocupe su lugar y función. Cada uno de nuestros niveles constituyentes (pensar, sentir y actuar) tienen un espacio propio que ocupar y un trabajo independiente que realizar, debiendo mantener la armonía entre ellos y prestar servicio a una conciencia que los supera e incluye. Ningun elemento puede usurpar el papel de otro y ninguno de ellos es realmente nuestro Ser, que esencialmente es vacio y su Presencia se manifiesta como el Testigo de todo cuanto acontece.

 

En el Budo japonés hay una antiguo aforismo que dice que quien se queda con la técnica pierde la vía, osea, quien se queda con la forma pierde el vacío y esto representa perder el auténtico tesoro, el único alimento que sacia. Este mismo planteamiento es válido para cualquier arte plástico, terapéutico, marcial, etc.., el auténtico artista aprende una técnica que le ayuda a cruzar la puerta de lo formal y pasar a habitar en la vacuidad o la vía.

 

Estando en el Vacio siempre podras ser colmado y tus actos estaran inspirados por la Fuerza que gobierna todo cuanto es, y serás uno con el Universo.

 

Desde esta perspectiva podemos comprender que todas las descripciones formales son mera ilusión, tanto las de este mundo como las del mas allá. El espíritu esta libre de todas esas ataduras y nuestro apego a nuestra creaciones sólo es un lastre que nos impide caminar por la vía de la vacuidad, que es el único camino de retorno al Hogar. En general, las descripciones transmitidas por las diferentes tradiciones son mitos alegóricos que, con un lenguaje poetico, quieren explicar aquello que es indescriptible con nuestros sentidos ordinarios y con nuestras palabras comunes. Volviendo a Lao Tse : el Tao que puede ser expresado no es el Tao verdadero.

 

Cualquier modelado de la Verdad, al que calificamos de realidad, como decía D. Juán Matus, es un acuerdo, un convenio biocultural que desde nuestros ancestros ha llegado hasta nosotros para ser revalidado. Esta herencia intangible no llega hasta nosotros intacta, ha sufrido a lo largo de la historia algunos cambios, solo perceptibles desde la distancia con la perspectiva histórica que da el tiempo transcurrido. Obviamente la realidad va cambiando, transformándose. Los rasgos socioculturales de una sociedad arcaica, tribal, esclavista, feudal, industrial o tecnologica son diferentes y las conciencias dominantes de cada epoca tienen un nivel adecuado al desarrollo global del momento, elaborando asi mismo unas formas religiosas y de pensamiento solo posibles para esa sociedad. Pero en cada momento espaciotemporal no solo hay unas moldes culturales, sociales, religiosos, economicios, políticos, filosóficos, etc..., dominantes, sino que en su seno se estan fraguando, estan emergiendo, formas superiores de conciencia que preparan el advenimiento de un nuevo mundo que absorverá, integrará y transformará el viejo orden.

 

El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, cuando un número suficiente de individuo verdaderamente cambian y modelan la Verdad matizándola con nuevas formas mas integrales. Este es el proceso que va transformando el acuerdo primitivo de la humanidad, haciéndolo crecer en amplitud y conciencia .

 

Jamás un molde concreto puede definir la Verdad, pues esta, por principio, es indefinible aunque su poder sostiene todo cuanto existe y es.

 

La Verdad no tiene forma. Como la tierra , el agua, el aire o el fuego, se adapta a todos los moldes y les bendice con un hálito de autenticidad.

 

 

GRUPO DE ESTUDIO NAIAD

ALICANTE

 

 

 

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