EL PESO DE LA GRAVEDAD: individuo y masa, unidad y multiplicidad

 

Todos somos uno, es cierto , de hecho formamos un paisaje , un ecosistema cosmo-espiritual que funciona al unísono y en el que el famoso efecto mariposa es Ley. Tan cierto como que el aire que respiramos ya fue respirado por nuestros antepasados y será respirado por nuestros descendientes, como que el agua que conforma la mayor parte de nuestros cuerpos físicos es la misma agua que llenaba los mares jurásicos y que de cuando en cuando se da un paseo por las nubes.

 

No obstante a pesar de que todos y todas somos uno, fuimos dispersados en una diáspora individual, más aventurera que evolutiva, que nos guiaba hacia un reencuentro consciente y autocreativo en el origen común, en la fuente primordial. Y en ese proceso expansivo, hacia los confines del Universo, estamos, pero nuestra tendencia, finalmente, será retornar al hogar paterno en un consecuente impulso contractivo que nos vuelva a unificar.

 

Con estas características en nuestra intima naturaleza así como en la íntima naturaleza de nuestro Universo, donde el punto de equilibrio entre la contracción y la expansión permite la manifestación estable de todo lo que existe; a nivel social siempre se ha dado una dicotomía entre el individuo y las masas, envolviéndose este dilema dentro de un concepto fácilmente manipulable : la libertad.

 

Se habla de libertades individuales y de democracia para camuflar una sociedad enfermiza, alienada y predecible como una maquina sin mente ni corazón. Y por otra parte, en aras de otro tipo de libertades básicas relacionadas con la supervivencia, se justifican regímenes totalitarios que igualmente alienan y anulan nuestra capacidades innatas. El concepto de libertad realmente esta alejado de este sórdido y aburrido panorama político-social y más bien podemos remitirlo a un campo que se pierde en nuestros interiores y que resuena en nuestra naturaleza espiritual, como si de un sutil sonido vibrando sobre finas fibras doradas se tratara.

 

De hecho en este mundo las tendencias realmente individualistas y libertarias han sido perseguidas por todos los regímenes políticos y/o religiosos. Los pocos sabios que en este mundo han sido, parafraseando a Fray Luis de León, han sido perseguidos por sus propios gobiernos y religiones. Los verdaderos cristianos, los verdaderos musulmanes, los verdaderos judíos, los verdaderos taoístas, etc.., fueron hombres y mujeres perseguidos que sabían que la búsqueda siempre es individual y que nadie puede andar este camino por ti. Fueron gentes que no se quedaron alrededor de las puertas sino que tuvieron el valor de cruzarlas y Ser. Por seguir un camino de Corazón y con Corazón fueron castigados, perseguidos y/o asesinados y, pasados los años, santificados.

 

La verdadera religión es individual y a través de la individualidad llega a la totalidad. No acusa ni juzga a los que están fuera del redil , pues no tienen redil, el horizonte es su frontera y en su paisaje solo encontramos ovejas negras que únicamente obedecen la voluntad del absoluto expresada no en letra muerta ni en doctrina estéril, sino en sus corazones.

 

La dicotomía individuo y masa es análoga a unidad y multiplicidad. Individuo etimológicamente nos remite a sin división, a unidad, como un punto que sin dimensión delinea todas las formas. Masa lleva implícito volumen y peso y por tanto esta sujeta a la inercia y a la gravedad, su existencia da vida a la multiplicidad de formas y es manipulable como el barro. En el individuo, como referente análogo a la unidad, reside todo lo necesario para su realización, para Ser a imagen y semejanza del Padre. Cuando nos transformamos en masa, el peso nos atrapa y la inercia nos conduce, somos marionetas en manos de no se sabe bien quien.

 

El individuo sigue, consciente o inconscientemente, un camino de retorno al origen, que puede ser largo y arduo en esfuerzos cuando creamos metas, o tranquilo y sencillo cuando se transforma en un viaje o en una aventura. Todo depende de nuestro punto de vista o actitud. En este contexto hablar de evolución es un tanto fatuo pues no evolucionamos. La luz de la iluminación siempre ha estado aquí y ahora, siempre ha estado en y con nosotros, solo la ignorancia nos separa de ella. Y el velo de la ignorancia puede caer de repente o a veces es necesario un largo periplo para finalmente comprender que no había nada que hacer.

 

Siempre se ha dicho que debe diferenciarse al hombre de religión, moralista, juez despiadado y doctrinario, del hombre religioso, humilde, compasivo y sumiso ante la voluntad del absoluto; un verdadero sabio mezclado entre la multitud o perdido en algún refugio ignoto de la naturaleza.

 

Es sabido que religión viene de religare, volver a unir lo que esta separado. Y la verdadera unión, no atadura, solo es posible a través del Amor, de esa intuición viva que late en nuestros corazones y que nos recuerda que todos somos uno, que todo somos hermanos, hijos de un mismo padre y de una misma madre, herederos de una naturaleza dual que nos hará verdaderamente libres.

 

 

GRUPO NAIAD

 

 

 

 

 

VOLVER A PAGINA ANTERIOR

VOLVER A PAGINA PRINCIPAL