DE LO GLOBAL A LO PARTICULAR Y VICEVERSA:

un mismo proceso

 

 

El terapeuta, el sanador, es un mediador que facilita la continuidad y resolución de un proceso vital restringido. Cuando surge el conflicto no toma parte en él y, desde la neutralidad, ayuda a que las aguas retornen a su cauce natural, siguiendo el sentido, el curso, de la salud del sistema. Como dirían los orientales, siguiendo el sentido del Tao. Y este código de conducta es aplicable en todos los aspectos de la vida.

 

En la sociedad regirse por las leyes del Cielo y de la Tierra es no tomar partido de forma cerrada, partidista, en los conflictos. En este sentido nos autoproclamamos en mediadores neutrales entre la Unidad (Totalidad, Globalidad) y lo individual o particular, con capacidad de gobierno y decisión, única y exclusivamente, sobre nosotros mismos. Y reconocemos que la vida, global o particularmente, en un cúmulo de procesos interdependientes que colaboran en la consecución de una obra de arte colectiva y solidaria que da sentido a la Creación. Todo ello sujeto a un minucioso plan, difícil de interpretar y de describir desde nuestra modesta posición en el continuo espacio-tiempo.

 

·        Aprender a reconocer la Verdad que hay todas las manifestaciones y detectar lo auténtico en cada una de ellas y, si es necesario, apoyarlo puntualmente para que llegue a Ser.

 

·        Intervenir de forma libre y natural en nuestro proceso particular y en el proceso global de la Vida y del Universo.

 

Esa es la actitud de quien se conduce guiado por las leyes del Tao, armado pacificamente de

 

·        humildad ante sus semejantes, 

·        sumisión ante la Fuerza que organiza el Universo y

·        solidaridad y actitud de servicio compasivo ante todo lo que existe.

 

Verdugos y víctimas somos parte de un todo en el que nos hayamos inmersos y en el que finalmente todos encontraremos la paz de la Quietud Original, pues todos somos uno, como gotas de agua, casi idénticas, en un océano, como rayos de luz viajeros  de un único Sol central.

 

En cualquier manifestación de Vida siempre hay dos extremos necesarios que basculan continuamente del uno al otro, haciendo posible todo lo que existe. La enfermedad, el estancamiento, la muerte, devienen cuando el proceso se detiene en una u otra estación terminal del sistema. El punto central, el espacio neutral que conecta con la Quietud original, es la pausa entre las dos expresiones extremas, entre los dos principios opuestos que se transforman en complementarios gracias a la pausa mediadora.

 

A pesar del parecido semántico, ser de centro no tiene nada que ver con estar en el Centro. El que se coloca en se espacio central esta en conexión con todas las posibilidades y se pone al servicio de las energías que diseñan el orden y la belleza de la Creación, el Cosmos.

 

Hablar de centro, de pausa, de quietud, de neutralidad, de conciliación, de mediación, de silencio, de no hacer..., es hablar de los distintos aspectos que nos conectan con la Unidad, con el principio, con el origen, y a través de ellos con la salud implícita en el plan original de este ecosistema (oikos: casa) cósmico (cosmos: belleza) en el que se desarrolla nuestro propio proceso particular.

 

 

 

 

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