TERAPIA CRANEO-SACRAL Y SABIDURÍA ANCESTRAL:
VOLVER A HABITAR EL CUERPO
Dice QIPO al mítico EMPERADOR AMARILLO, HUANG DI, en el SOWEN: “Lo primero que hay que tratar en el hombre en tiempo de enfermar es el SER...”
A través de los tiempos han surgido muchas disciplinas sanadoras impulsadas por la inspiración de mujeres y hombres sabios, que han desarrollado el arte de la medicina en sus diferentes abordajes terapéuticos.
Nuestra Terapia es de reciente nacimiento, fruto del bagaje personal y la inspiración del Dr. Sutherland, sustentando sus conceptos en conocimientos ancestrales que recogen las antiguas medicinas.
Dentro de estas medicinas en las que podemos rastrear los fundamentos de nuestra terapia y podemos afianzar y alimentar los conceptos básicos de la misma, la Medicina Tradicional China (MTC), es junto a la Ayurvédica la medicina estructurada y viva más antigua del planeta.
La MTC es la única disciplina sanadora ancestral que considera al ser humano un ente global en armonía con el Cielo y la Tierra, y que dibuja un preciso mapa energético que a modo de constelaciones estelares serpentea por nuestro cuerpo dando las claves para la sanación del SER. Es en esta medicina ancestral donde por primera vez aparece el concepto de energía, explicando la génesis y el curso de la misma, y aplicando todo este conocimiento a la sanación.
Todos los conceptos energéticos que la teosofía populariza en occidente extrayéndolos de la tradición hindú, como son los nadis y los chacras, originalmente no tenían un uso claramente terapéutico. Estos conocimientos eran utilizados por maestros y gurús para propiciar el desarrollo espiritual de sus discípulos. En China, hace mas de 2000 años, estos chacras eran puntos de marcada influencia situados en los principales canales energéticos o nadis, manipulándose con técnicas apropiadas para restablecer el equilibrio en los enfermos y prevenir la enfermedad en los sanos.
En estos conocimientos orientales podemos vislumbrar la presencia de conceptos cráneosacrales como el aliento de la vida y las diferentes mareas:
· El Aliento de la Vida es la energía universal, genéricamente Qi, Ki o Prana, dependiendo donde nos ubiquemos geográficamente.
· La Marea Media y la Marea Larga pueden corresponder a diferentes flujos energéticos bien descritos por la MTC, relacionados con los ocho Vasos Maravillosos de la tradición oriental, con la circulación de la energía defensiva y mental o con la circulación general de la energía nutricia.
El Taoísmo conforma el armazón filosófico de la MTC. Para el Taoísmo el ser humano y la vida misma se constituyen como un todo inseparable, un Tao, el matrimonio de materia y energía, de Yin y Yang. No se puede hablar de elementos aislados o independientes. El SER se ha manifestado en el plano físico para realizar una función, ejerciendo de mediador entre su origen celeste y el plano terrestre en el que se manifiesta como Vida, y del que forma parte como una pieza fundamental del entramado orgánico del planeta, Gaia.
El Tao se suele representar con un circulo dividido en partes iguales por una línea sinuosa, quedando arriba el Yang celeste y luminoso y a bajo el Yin terrestre y oscuro, albergando cada principio la semilla del otro (el pequeño yang en el yin y el pequeño yin en el yang). De este modo no son dos principios paralelos y estériles que nunca se encuentran, sino dos principios, masculino y femenino, opuestos y complementarios, en constante mutación el uno en el otro. Así se genera un proceso continuo, expansivo y creativo necesario para que se dé el fenómeno que conocemos como VIDA: “El uno crea al dos, el dos crea al tres y tres crea a los diez mil seres... “(Tao Te King).
Este símbolo, el Tao, representa con claridad los tres niveles que se manifiestan en todos los aspectos de la creación, de acuerdo con la ley metafísica del Tres:
• El plano celeste o el padre representado por el Yang.
• El plano terrestre o la madre representado por el Yin.
• El plano humano o el hijo representado por la línea sinuosa e intermediaria que divide y permite la relación entre los dos primeros planos, al igual que el remache que une las dos hojas de unas tijeras permite el corte, la función para la que ese instrumento ha sido diseñado.
En el ser humano estos tres niveles se pueden identificar con:
• El pensamiento o mente que representa el plano celeste. A nivel energético se puede considerar representado por el chacra coronario o sahasrara que en MTC es el 20 Vaso Gobernador, Baihui.
• El cuerpo fisico-energético que se relaciona con el plano terrestre. A nivel energético, en el tronco, seria el chacra raiz o muladhara que en MTC es el 1 Vaso Concepción, Huiyin.
• El sentimiento-emoción relacionado con el plano humano. A nivel energético sería el chacra cardiaco o Anahata que en MTC es el 17 Vaso Concepción, Sanzhong.
La unión o alineación de estos tres planos produce la acción, que viene a ser la función para la que ha sido diseñado el ser humano, “por sus obras los conoceréis”, nos dice el evangelio cristiano.
Es alineando el pensamiento, el sentimiento y la acción, vehiculizados por nuestro cuerpo, que encontramos la posibilidad inherente de vivir en salud, plenitud y felicidad. Todo lo que nos aleja de este eje, que dependiendo del punto de vista se puede representar vertical u horizontalmente, nos lleva a enfermar. Por ello QIPO dice que lo primero que hemos de tratar es el SER”, que es TRES en UNO, tres naturalezas distintas en un solo instrumento o vehículo.
La MTC trata al SER desde los resonadores energéticos o puntos de acupuntura, ejerciendo la intención sanadora sobre los mismos flujos energéticos.
Nosotros, los terapeutas cráneo-sacrales también trabajamos con la energía, pero nuestra actuación más evidente es sobre lo tangible, en especial sobre los líquidos y los fenómenos que estos provocan en las diferentes capas tisulares. Cuando hablamos de líquido, estamos haciendo referencia al AGUA que para la MTC representa el origen. Albergando en ella todas las posibilidades del SER para reencontrar su camino, su función y la recuperación de su salud.
Desde esta línea de razonamiento, el cuerpo es la materia, en el sentido profundo de MATER, madre, uno de los aspectos del principio femenino de la Divinidad al manifestarse. Como una buena madre, el cuerpo, tiene la responsabilidad y la capacidad de regenerarse y mantenerse en equilibrio tanto interna como externamente, preservando así la vida de su hijo.
Ese cuerpo, que goza de un linaje Divino y por ello es Templo, posee una sabiduría inherente que le permite conducir una tripulación de millones de células al mejor puerto posible todos los días. Esta sabiduría inherente a nuestro cuerpo se ha visto maltratada por la educación civilizadora de la sociedad en que nacimos que, quien sabe cuando y porque, se fue alejando de lo natural a la vez que deshabitaba este cuerpo y olvidaba el lenguaje que le permitía comunicarse con él. De este modo casi caímos en el matricidio y, por el camino, perdimos la brújula que nos guiaba, viéndonos conducidos a ENFERMAR PARA APRENDER, a enfermar para recordar...
Ahora se trata de recuperar lo instintual, dando conciencia a nuestro vehículo corporal en armonía con nuestra mente y nuestro corazón, y como dice Christhie Caldwell “VOLVER A HABITAR EL CUERPO”.
Para ello la TERAPIA CRÁNEO - SACRAL, es, sin duda, un buen apoyo para empezar a andar.
VERÓNICA Y PACO