COMENTARIOS EN TORNO A LA SALUD Y LA ENFERMEDAD
Salud y enfermedad son los extremos opuestos de una dialéctica universal polarizada y aunque la salud es el extremo, aparentemente, deseable y luminoso, es la sabiduría implícita en la enfermedad la que nos va a mostrar nuestros errores y nuestras carencias para alcanzar un estado de pacifica y serena plenitud.
· Las partes y el Todo.
Todo conocimiento tradicional -sin importar geografía, cultura o religión- nos transmite invariablemente que cuanto existe esta interconectado y que no podemos ver las partes como entidades autoexistentes, sino relacionadas íntimamente unas con otras. Sin embargo la Ciencia de nuestros días quiere explicar el Universo como si se tratara de un gran mecanismo predecible y reparable, en el que las piezas del puzzle cósmico tienen mas peso que la visión global del mismo.
En el campo de la salud hay numerosas enfermedades que justificamos su presencia por la carencia de determinadas substancias o por la agresión de un bichito o parasito invasor. Esta visión nos puede tranquilizar y mantenernos cómodamente en nuestra incapacidad de entender que somos también responsables de lo que esta sucediendo en nosotros y a nuestro alrededor. La substancia o el bichito son la punta del iceberg, tras ellos hay un encadenamiento de sucesos, es decir todo un proceso, que explica la culminación final en la instauración de una patología concreta. No basta con suministrar a un enfermo mental, pongamos por ejemplo, tal o cual principio activo, del que es deficitario, para que este se restablezca y vuelva a ser autónomo. Y como en este caso, en todos los demás.
· Universo y cuerpo.
El Universo entero, podríamos decir alegóricamente, conforma un ecosistema complejo en el que cualquier incidente en una de sus parte puede provocar un proceso , que antes o después, tendrá un efecto global, es el famoso efecto mariposa. Si esto es así en el Universo, imaginemos las repercusiones de estos proceso en el planeta o en nuestro propio cuerpo.
Cualquier medicina tradicional trata al paciente como un ser total, es decir holísticamente, jamás se dirige únicamente a la parte enferma e incluso cuando trata la parte, no tiene porque manipularla directamente, sino que muchas veces recurre a una zona distal para que el efecto recuperador sea mayor. Lo mismo ocurre con técnicas modernas como la Terapia Craneosacral, entre otras.
De algunas investigaciones neurológicas se desprende que las experiencias místicas tienen relación con determinados lóbulos cerebrales. Con ello, algunos, quieren reducir el espíritu a pura materia: pesarlo, medirlo, empaquetarlo y etiquetarlo. Parece evidente , o al menos no carecer de cierta lógica, que los sutil no puede expresarse directamente en lo grosero, y que son necesarios toda una serie de escalones intermedios que hagan posible esta expresión. Estamos ante el lenguaje codificado de la Creación que se precipita, desde la Fuente Original, en cascada, utilizando diferentes medios para mostrarse en cada nivel y enlazar con el siguiente, hasta manifestarse en la vida que conocemos: los 10.000 seres de los que nos habla el Tao Te King. El impulso de la Vida desciende a la materia, desplegándose a través de diferentes medios de densidad creciente, en los que su presencia adquiere la cualidad y la vibración que se precisa en ese grado de manifestación. Siguiendo ese desarrollo en el organismo vivo se habla del cuarto sistema, sistema energético, como cúspide de otros tres sistemas que de abajo a arriba serían: vascular, endocrino y nervioso. Y mas allá de ese sistema energético, que podemos ver funcionar en los meridianos que nos describe M.T.CH y en los nadis y chacras hindúes, se puede hablar de otros niveles aún mas sutiles e inmateriales relacionados mas directamente con nuestra verdadera naturaleza celeste o espiritual.
· Las tres conciencias: instinto, emoción e intelecto.
Nuestro cuerpo es una unidad funcional en la que conviven no solo órganos y tejidos, sino también diferentes niveles de conciencia que algunos autores han calificado de cerebros o centros. Estos niveles podemos enunciarlos como instinto, emoción y mente o sensación/acción, sentimiento y pensamiento. Tienen también relación con las tres capas embrionarias, con los tres cerebros de nuestro S.N.C., con los tres fogones de la MTCH, con cabeza, tórax y abdomen en el cuerpo, con cielo, tierra y humanidad, etc..
Somos seres tricéntricos o tricerebrales. Estas tres conciencias conforman una unidad y para que tengan coherencia han de estar alineadas, funcionando sincrónicamente y utilizando cada una de ellas una calidad de energía que le es afín. De lo contrario se produce la enfermedad, producto de la debilidad del sistema y la consiguiente penetración de energías perversas del exterior y la producción de situaciones patológicas somático-emocionales en nuestro interior. Estos desequilibrios nos ponen al alcance del lecho morboso subyacente que se alimenta de las energías de nuestros antepasados: energías hereditarias o miasmas, debilitando nuestra coraza defensiva natural y facilitando la invasión de factores climático-ambientales. En resumen se produce un desequilibrio en nuestra hemostasis interna y en la homeostasis con el exterior. Perdemos nuestro norte, olvidamos nuestra función, nuestro hacer, nos degradamos, enfermamos y morimos antes de consumir todas nuestras posibilidades biológicas.
· Salud inherente e Inteligencia Corporal.
En nosotros existe una Inteligencia Corporal que gobierna nuestro organismo como una unidad funcional, y permite la armonía y cooperación de las miles de reacciones que se producen en nosotros cada millonésima de segundo. Esta Inteligencia Corporal debería estar integrada en nosotros, pero, de algún modo, en el proceso de civilización nos hemos desconectado de ella. A pesar de esta desconexión cultural, la Inteligencia Corporal sigue funcionando y nos mantiene con vida y relativa salud. Esta inteligencia corporal, normalmente, no se expresa pensando o hablando sino actuando y tiene una relación muy directa con nuestro nivel instintivo de supervivencia y conservación. La Inteligencia Corporal trata de respetar y proteger , a pesar de los obstáculos que le ponemos, el plan inherente de salud que reside en nosotros como principio ordenante desde el empuje inicial en la concepción. Este plan inherente de salud es como un mapa para la Inteligencia Corporal y en él, todos los recursos apuntan hacia la vida y la supervivencia, con la finalidad de que podamos desarrollar el papel que hemos venido a interpretar en el escenario del planeta.
La desalineación y confusión de los diferentes niveles de conciencia nos ha alejado del estado natural de salud y nos ha puesto a merced de la enfermedad. Pero la enfermedad es un lenguaje y sus síntomas, mensajes que nos tratan de indicar lo que esta fallando y el camino que lleva a la recuperación y al recuerdo de nuestra función, de nuestro autentico hacer en el mundo.
La señal de que todo va bien es una sensación estable y duradera de paz y bienestar que quizás sea lo más parecido a la felicidad que podemos alcanzar Aquí y Ahora.