EL TACTO: NUESTRAS MANOS AL SERVICIO DEL

CORAZÓN.

 

El tacto es el sentido que marca nuestras primeras experiencias en la vida, cuando aún disfrutamos de la ingravidez en el cálido liquido amniótico.

 

Los corpúsculos táctiles se distribuyen por el órgano mas extenso de todo nuestro organismo, la piel, que es un océano dérmico sujeto a las tempestades emocionales y al estrés nervioso, siendo la dermatología uno de los campos de la medicina con más lagunas.

 

Es a través de la última frontera física que delimita nuestro espacio corporal con el medio externo, la piel y las áreas tisulares próximas (la carne o tejido celular subcutáneo), que podemos entrar en CONTACTO con la memoria de los tejidos y los patrones traumáticos larvados en nuestro cuerpo físico.

 

Wilhem Reich sitúa en la piel la coraza caracterológica, sobre la que se plasman zonas sensibles que retienen emociones y en las que tan solo con el tacto de nuestras manos el paciente puede entrar en catarsis. También el Dr. Padilla plantea que un quantum de la energía mental, dentro de los conceptos energéticos orientales, circula próxima a la piel determinando elementos de nuestro carácter.

 

Después van entrando en juego el resto de sentidos: el oído, el olfato, el gusto y la vista. Todos ellos son ventanas receptoras de los estímulos del medio externo que permiten nuestra interpretación del mundo y nuestra comunicación con el mismo.

 

La sabiduría oriental nos ofrece un mito que nos describe el complejo energético-orgánico:

 

“El Corazón es el Emperador y en él reside el Espíritu Inmortal con su mensaje celeste. Este Emperador de origen inmaterial se vale de su gobierno orgánico para mantener las relaciones con el Imperio (el cuerpo), y son los sentidos las ventanas que cada órgano posee para relacionarse con el medio externo”:

 

•    El Riñón controla la audición.

•    El Pulmón controla el olfato.

•    El Hígado controla la vista.

•    El Bazo controla el gusto

•    Finalmente por eliminación al Corazón sólo le queda el tacto, que, por su relación con la piel, representa la Gran Muralla que protege su Imperio.

 

Por otra parte cabe señalar que aunque cada órgano tiene su propio sentimiento, es el Corazón el responsable global del psiquismo, expresándolo a través de la mente y del lenguaje.

 

El Corazón,  en la medicina taoísta, es el representante más directo, en la materia, del principio creador, de la UNIDAD. En él reside el mensaje celeste y el sentido de nuestro hacer AQUI Y AHORA. Siendo consciente de la UNIDAD de la que forma parte, en él late el anhelo que nos impulsa a desarrollar nuestras posibilidades innatas para finalmente volver completos a Casa del Padre, nuestro origen y destino, como el hijo pródigo que somos.

 

El Corazón es el responsable de todo lo que conlleva un sentido de unión, fusión o amor, que en nuestro cuerpo físico tiene su mayor expresión en el abrazo que une los corazones y en el contacto de los amantes con la lengua, que según la medicina taoísta es la apertura al exterior del Corazón. El Corazón esta directamente relacionado con todo lo que signifique CONTACTO, es decir el uso del sentido del TACTO, que no sólo sirve para identificar impresiones táctiles sino también para hacernos sentir la cercanía de los seres que queremos, y ,en una dimensión ideal, de todos los seres que en su conjunto configuran este UNIVERSO, expresión manifiesta de la UNIDAD.

 

En resumen, el Corazón podría concebirse como el centro de una circunferencia y la piel con el sentido del tacto implícito, el perímetro trazado a su alrededor, que no es más que la proyección de ese punto central, como si fuera un globo que pudiéramos hinchar con el AIRE DE NUESTROS PULMONES. El Corazón y los pulmones, que dibujan dos alas a su alrededor, conforman, en la alquimia interior taoísta, uno de los campos de cinabrio, calderos o fogones que sustentan la forma, la función y la esencia.

 

Aunque sobre estos conceptos metafísicos y energéticos, todo hay que decirlo, hay muchas interpretaciones. Pero es una buena fábula, como todas las antiguas, que nos describe una realidad con muchos niveles de conciencia, desde los mas evidentes por físicos, a los mas profundos y sutiles.

 

El tacto, con el que trabajamos en las terapias manuales, es un sentido que por el recuerdo de esas primeras sensaciones corporales y por sus relaciones sutiles con el espíritu que en nosotros encarna, tiene la capacidad de rescatar las emociones y los patrones traumáticos retenidos en nuestros tejidos y permitir que estos se liberen, facilitando que el organismo recupere su equilibrio y sus posibilidades inherentes de salud.

 

La piel ,directamente relacionada con el tacto, tiene también implicaciones con la respiración, pues a través de ella también respira nuestro organismo. Por ello, en la  medicina taoísta, la piel y el vello dérmico están controlados por el Pulmón, que es el maestro de la energía y el principal captador de la alimentación celeste, representada por el oxigeno que precisamos para vivir. Por medio de la respiración pulmonar captamos el aire, que es el vínculo solidario de toda la vida aeróbica del planeta, pues nuestra atmósfera es un circuito cerrado del que han respirado todos nuestros antepasados y del que respiraran nuestros descendientes, como si todos compartiéramos un mismo pulmón.

 

Respiramos el mismo oxígeno, reciclado una y otra vez por el sistema vivo del planeta, Gaia, y compartimos las mismas emociones y miasmas que inhalamos y exhalamos al respirar.

 

Para la medicina oriental, el Pulmón alberga la instintualidad, el recuerdo y la melancolía que este entraña, por ello hay escuelas que trabajan con la respiración tratando de recuperar el instinto corporal de autosanación o de hacer consciente el recuerdo olvidado de esta y otras vidas.

 

Hay tantas implicaciones veladas en el trabajo con el cuerpo que podríamos estar desmenuzando este tema durante horas y no acabaríamos de sacarle todo el jugo que contiene.

 

El cuerpo es nuestro vinculo con la MATERIA (MADRE TIERRA), aunque de él podemos decir también que es nuestra CASA, nuestro TEMPLO y nuestro LABORATORIO ALQUIMICO, y en él están imbricados todos los niveles de conciencia que nos caracterizan:

 

•    Pensamiento.

•    Sentimiento.

•    Instinto.

 

Las antiguas religiones hablaban de “ el espíritu, el alma y la carne”, nosotros podemos traducirlo como ”mente, corazón y acción” o también podemos decir: NUESTRA MENTE, NUESTRO CORAZÓN, NUESTRAS MANOS”.

 

Es desde nuestro cuerpo que comenzamos a aprender en el útero materno y es desde nuestro cuerpo que debemos seguir desarrollándonos hacia metas que ahora mismo no podemos ni imaginar.

 

El movimiento, la respiración y las sensaciones son las tres expresiones de nuestro organismo que nos van a permitir adentramos en el autoconocimiento del cuerpo y, como terapeutas, es en base a ellas que vamos a poder desenvolver nuestro trabajo con los pacientes. Pero este es un tema para abordar en otro momento.

 

 

 

ESCUELA NAIAD

 

 

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